
Michael Kalish es el creador de esta instalación que rinde homenaje a Muhammad Ali, uno de los boxeadores más sobresalientes de todos.
El retrato está hecho con 1,300 peras de boxeo, más de 10 kilómetros de cable de acero y más de 1 tonelada de tubos de aluminio, y lo que parece algo sin sentido desde diferentes ángulos, se dibuja claramente como el rostro del boxeador cuando se le ve de frente.









