
Este esquiador, quien usaba una cámara en el casco, filma su propia caída desde un acantilado, cuando accidentalmente se desliza hacia abajo por la pared de la montaña, llena de rocas y bastante empinada.
Afortunadamente, y a pesar de lo aparatoso de las imágenes (que al final demuestran lo resistente de la cámara), el torpe aventurero parece haber salido ileso del accidente.



