
Si alguien me pregunta por qué este comercial de Ikea fue prohibido, no sabría qué responder. El inicio es ligeramente atrevido, pero nada que hubiese hecho a mi abuela poner el grito en el cielo (y vaya que era estricta en estos asuntos) y el final… bueno, pues me parece francamente hilarante, genial. Tanto, que me ha sacado una carcajada de antología.
Tengo un sentido del humor bastante bobo, eso me lo han reclamado toda la vida, así que probablemente sea cosa mía y a ustedes les parezca una idiotez, pero estoy seguro que en alguna parte habrá alguien a quien este video le parezca tan gracioso como a este simplón servidor y, bueno, me sentiré muy contento si ríe como yo lo hice.



