
Definitivamente, este gato tiene un problema con los metrónomos. Hay que ver cómo se altera ante cada ciclo del aparato. Cualquiera diría que le va a dar un ataque de pánico. El segundo gato, por el contrario, se muestra tranquilo y relajado ante el instrumento.
Nunca había visto un caso de "metronomofobia" gatuna aunque, a su favor, hay que reconocer que vence sus temores y le da su merecido al temible artilugio.




buenisimo, el gato y sus “tics”