
Esta anécdota (falsa o verdadera, no importa) fue dejada en los comentarios del blog por
Como el condenado por la Inquisición que tenía que elegir un papel dentro de una bolsa que iba a determinar su destino: libre o a la hoguera. Pero el condenado sabía que ambos papeles tenían escrito la palabra “culpable” de modo que tenía nulas chances de escapar con vida eligiera el papel que eligiera.
Pero una chispa de inspiración lo iluminó. Elige un papel y dice: “¡este es el papel que yo elijo!” y acto seguido se lo come. Y vuelve otra vez a decir: “el papel que queda en la bolsa es el que yo NO elegí, dado que me comí el contrario”. Y de esa manera salvó su vida ante la mirada indignada y enfurecida del santo tribunal inquisidor que deseaba verlo calcinado en las llamas mas feroces de un hoguera.
¿Verdad que es genial?




JAJAJ muy bueno