
Daniel Arsham es el artífice de esta inusual idea: Decorar su apartamento (o al menos parte de él) con pelotas de ping pong. 25 mil de ellas, para ser preciso. El resto de su vivienda es minimalista, pero aquella parte dedicada a las pelotas de ping pong necesita mantenerse bajo cuidados especiales, dado lo inflamables que son.











