
Yo no me lo creía, pero recientemente he estado leyendo que los canguros no se comportan como Skippy, sino que son notablemente agresivos y lesionan a miles de personas al año en Australia. Tienen patas poderosas que pueden fracturar huesos, y las garras de sus patas delanteras son tan afiladas como para matar a alguien.
Este pobre chico solamente ha sufrido un chapuzón inesperado, por fortuna.



