
Una serie de 15 anuncios contra el consumo del tabaco que hacen uso, como es costumbre, del miedo como arma principal para convencer a la gente de que deje de fumar.
De ninguna manera intento quitarle importancia al asunto ni mucho menos promover el consumo de tabaco (yo, que apenas hace unos meses dejé el cigarro), pero me parece que las campañas se han pasado un poco de la raya con lo grotesco de algunas imágenes.
Además, está comprobado de sobra que el miedo es la peor forma de modificar una conducta. Funciona, pero no por los mecanismos apropiados.

















