Nadie dijo que transformarse (o entrenarse) para ser Santa Claus fuese algo sencillo. Ser uno de los muchos "Santas" que rondan por el mundo la noche del 24 de diciembre requiere una disciplina férrea, muy buena condición física (aunque las barrigas lo contradigan) y técnicas que sólo el ejército es capaz de enseñar.
En el video, vemos a un grupo de aspirantes a Papá Noel (reclutas, diría yo) sudando la gota gorda para cumplir su objetivo.



