
Algunos sándwiches de infarto. No porque asuste el verlos, sino por el (casi) seguro infarto que sufrirá quien los coma.
Yo sí le hincaba el diente a alguna de estas delicias. Je, je.


















Otros Artículos Relacionados
COMPRA MI MÁS RECIENTE NOVELA:
Previous post: Gato contra cocodrilo
Next post: El desarrollo del cráneo y la inteligencia de los Neanderthales
{ 0 comments… add one now }