
Esta perrita se llama Moly y es una Shar-Pei, pero las arrugas que tenía en la piel del rostro eran tan profundas que le impedían ver, por lo que ha debido ser sometida a cirugía plástica para estirarle un poco la piel. Como verán, el resultado es bastante bueno, aunque pierde un poco de su encanto sin esas arrugas que caracterizan a su raza.
¡Eso sí, le han quitado 10 años de encima!




