September 2010

Una burbuja en el fondo de un lago

by Andrés Borbón on 7 September, 2010

in Curiosidades, Innovaciones

Este es el equivalente a una casita en el árbol, o a la tienda de campaña en el jardín… con la diferencia de que sus creadores han colocado esta campana hecha con una red y plástico en el fondo de un lago, a cinco metros de profundidad y alimentan el aire constantemente con oxígeno, para hacerlo respirable.

Wow! Me parece simplemente genial, aunque imagino que aquellos con tendencias claustrofóbicas o que hayan visto demasiadas películas de ciencia ficción (Esfera, por ejemplo), tendrán ciertos reparos antes de meterse en un lugar así. En lo personal, me encantaría. Allá abajo debe haber un silencio sepulcral, pero debe ser toda una experiencia.

Los espeleólogos verán esto como un juego de niños pero, ¿qué importa? No todos tenemos el valor (o la oportunidad y el entrenamiento) para repetir sus hazañas, y este me parece un buen sustituto.

(2:24 min – Link)

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Los peligros del iPhone (llamando al 911)

by Andrés Borbón on 7 September, 2010

in Cartoon, Cómico, Gadgets, Geek

llamando-al-911-con-un-iphone

Esto es lo que sucede cuando se presenta una emergencia, tienes un iPhone y hay que llamar al 911.

Presiento que la pobre anciana va a quedarse ahí hasta el fin de la eternidad. Je, je.

Traducido por Tecnoculto de Joyoftech.com

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Amistad

by Andrés Borbón on 6 September, 2010

in Frases Célebres

gatitos-amistad

No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo

Proverbio eslavo

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Gato gordo en una escaladora elíptica

by Andrés Borbón on 6 September, 2010

in Cómico, Curiosidades

Otis pesa casi cinco kilos y necesita algo de ejercicio para recuperar su figura, así que su dueño lo ha puesto en una escaladora elíptica para que se entrene. El movimiento de la máquina, los sonidos y la natural curiosidad del felino han hecho el resto. Otis, el gato, sube alternativamente a los pedales cada vez con mayor rapidez. Me pregunto en qué habrá terminado el experimento, si Otis habrá bajado de peso o, como la mayor parte de nosotros (los humanos), ha abandonado los ejercicios para dedicarse a descansar, a disfrutar plácidamente de la vida. Je, je.

(3:00 min – Link)

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Enfriando las bebidas a punta de pistola

by Andrés Borbón on 6 September, 2010

in Curiosidades

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Seguro que John Wayne, Clint Eastwood o algún otro rudo del cine habrían disfrutado de estos cubitos de hielo con forma de pistola. No es una Magnum, o un revólver como los del viejo oeste, pero seguro cumple con su propósito y no hace falta ser ellos para ver el lado divertido del asunto: Enfriar las bebidas a punta de pistola sería entretenido para cualquier gatillero frustrado como yo.

La bandeja con espacio para fabricar seis de estos curiosos hielos cuesta 7.95 dólares.

Neatoshop

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Bebe agua para adelgazar

by Andrés Borbón on 6 September, 2010

in Ciencia, Curiosidades, Medicina

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Es conseja popular que bebiendo agua adelgazamos y por eso muchos la beben como si fuese un remedio mágico. Sin embargo, no funcionan así las cosas.

De acuerdo a un reciente estudio, el agua debe beberse (tal como lo decía la abuela) antes de las comidas. Un grupo de investigadores dio de beber a un grupo de personas —que ya estaban a dieta— dos vasos de agua (medio litro) antes de cada alimento y compararon los resultados con otros que sólo hacían la dieta pero que no bebían este líquido extra.

Los resultados fueron claros: Aquellos que bebían la dosis extra del vital líquido perdieron dos kilogramos más que quienes simplemente siguieron la dieta pero no añadieron el agua.

Esto nos confirma que el agua ayuda a perder peso, no simplemente llenando el estómago y haciéndonos comer menos, sino de alguna otra manera que los científicos no han sabido explicar aún.

(ViaImagen)

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Fallece el escritor Germán Dehesa

by Andrés Borbón on 5 September, 2010

in Literatura, Vida

germn-dehesa

Detesto escribir obituarios en el blog. Es una tarea bastante triste, pero necesaria para rendir un personal homenaje a la gente que me ha dado tanto, que ha poblado mi vida de valores que no puedo pagar, de imágenes que son imborrables o que con su presencia me han abierto caminos hacia lugares que no conocía.

Es el caso de Germán Dehesa, que a pesar de no haber sido un escritor en cuyos libros yo abrevara con frecuencia, fue alguien que impactó en mi vida con su actividad como comentarista de televisión, de radio y en sus columnas periodísticas. Hubo algún tiempo en que no me perdía, a pesar de lo avanzado de la hora, su programa nocturno de televisión, con poca audiencia pero con gran impacto. Luego lo seguí en la radio y siempre en sus columnas en el Reforma o en donde quiera que se pusiera a colgar letras, siempre inspiradoras, siempre agudas, siempre llenas de buenos consejos de lectura.

Falleció hace unos días (el 2 de septiembre) y apenas me vengo enterando. Tenía 66 años y fue el cáncer el que se lo llevó. Dejó, sin embargo, una pléyade de lectores, de radioescuchas, de televidentes que siempre bebíamos de sus palabras, de su humor sarcástico, de su encomiable voluntad de difundir el pensamiento. Incansable, siempre generoso, siempre con la palabra justa y el filo del discurso diseccionando como un bisturí hasta la situación más cotidiana. No había temas pequeños para él, y su humor era un goce para quienes lo seguimos a lo largo de tantos años.

Yo le debo mucho a Germán Dehesa. Gracias a él descubrí enormes lecturas, muchos escritores. No sólo eso: Su gran inteligencia, su cultura inabarcable y su elocuencia me allanaron el camino a ciertos temas, a miles de puntos en el firmamento de la cultura. Sus palabras, siempre inspiradoras, parecían caerle de los labios o de la punta de los dedos con toda naturalidad. Pero nada es así de sencillo en la vida y su generosidad lo hacía compartir conocimientos y reflexiones de gran altura con nosotros.

Dehesa deja un hueco enorme en el panorama literario de México. Se ha ido con sus palabras y nos deja algo huérfanos, muy tristes y añorantes de sus soñadores monólogos o de sus vibrantes intercambios con otros.

Recuerdo, sobre todo, su eterna travesía por Borges. Germán solía decir que todos los días, antes de dormir, leía siempre al gran escritor argentino. Lo admiraba, y hablaba de él con frecuencia, y comprendí mucho de Borges a través de él. Lo mismo con Sabines, con muchos otros.

Coincidí con él en varias ocasiones, siempre en librerías. Un par de veces, me acerqué a él para estrechar su mano y decirle lo mucho que admiraba su trabajo. Siempre se portó amable, siempre me regaló una sonrisa, aunque fuese un perfecto desconocido para él. En una ocasión, me atreví a enviarle un pequeño cuento que había escrito y no sólo me respondió, sino que me hizo el honor de indicar algunos errores, de regalarme un par de consejos y de señalar lo que le había gustado. Generoso, abismalmente generoso.

Se te extraña ya, Germán.

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