Un verdadero monstruo de bicicleta, con una rueda delantera enorme y cuatro pequeñas detrás (por lo tanto, más bien sería un pentaciclo, si tal cosa existe). Imagino que la fuerza necesaria para mover la mole de esta rueda debe ser enorme, y dudo que pueda conducirse subiendo una pendiente, por ligera que sea. Probablemente sería más sencillo si se le pusiera un motor para hacerla más manejable.
Una de esas excentricidades que se ven muy de vez en cuando.
Keira Rathbone es una artista de la máquina de escribir, aunque esto no signifique precisamente que sea una veloz o eficiente mecanógrafa. Más bien que produce verdaderas obras de arte con este artilugio obsoleto, de tal forma que los únicos elementos que requiere su arte son una hoja de papel, la ya mencionada máquina de escribir y tiempo, dedicación y talento para crear las obras que se muestran en esta entrada (más en su página de Facebook).
Definitivamente, esta pintora ha elegido un extraño y pesado pincel para expresarse en el lienzo.
Genial este diseño de Sergio García, un artista radicado en los Estados Unidos y que promete. Para muestra basta un botón: Este triciclo circular se ve increíble. Dejando de lado el aspecto práctico, me parece una obra de arte.
Presumo que este juguete no está hecho para tomar las curvas a alta velocidad, pero ¿qué importa? Su dueño sería la envidia de todos los demás chiquillos… ¡y es rojo!
Muchas personas insisten en personalizar los objetos que utilizan, para hacerlos diferentes a los del resto de la gente. En este caso, creo que el dueño del vehículo ha ido demasiado lejos. No le bastó con un cambio de color, sino que pintó el auto como una sandía, y modificó las vestiduras para que estuviesen acordes al diseño (las partes oscuras imitan las semillas).
¿Qué se sentirá conducir una enorme sandía? No lo sé, y tampoco tengo muchos deseos de averiguarlo. Si fuese forzoso que hiciera un mod al auto que manejo, tal vez lo convertiría en una pitaya, un chicozapote o un nopal. Je, je. ¡O un kiwi!
No cabe duda que los gatos (todos, o casi todos) son animalitos excéntricos por naturaleza y hacen cosas raras. Quién sabe qué es lo que pase por sus pequeños cerebros, pero mientras tanto vaya que nos entretienen con sus rarezas.
En el video, una gatita se cree Slinky y así ha decidido bajar las escaleras, imitando de alguna forma el maravilloso juguete que lleva tanto tiempo haciendo las delicias de grandes y chicos.
Una posibilidad es que la minina tuviese comezón y hallara que los bordes de los escalones son un buen lugar para rascarse, o simplemente es tan floja que no le parece que la tarea merezca el uso de sus valiosas patas. En todo caso, su técnica es genial.
He aquí unas cuantas obras de arte fabricadas con cubos Rubik, este genial rompecabezas que no sólo sirve para frustrarnos, sino que ha pasado a formar parte tan importante de nuestra cultura que no es raro ver que los creadores plásticos lo utilicen de esta forma. En lo personal, me gusta mucho la recreación del rostro enloquecido de Jack Nicholson en esa inolvidable escena de El Resplandor, dirigida por el genial Stanley Kubrik y que se basó en una novela de Stephen King, la cual es aún más aterrorizante que la cinta.
Les dejo fotos de recreaciones con cubos Rubik de Naranja Mecánica, Gene Simmons (Kiss) y Frankenstein.
Geniales, aunque los artistas deben haberse gastado una fortuna en cubos. Je, je