Estos seis fortachones desmantelan y vuelven a armar un jeep en 2 minutos. Nunca pensé que estos vehículos fuesen tan sencillos de desmontar, y tenía serias dudas de que el jeep funcionase después de la faena, pero estaba equivocado. Tras reconstruirlo, consiguen echarlo a andar.
Hay muchas técnicas para atarse las agujetas de los zapatos (o de los tenis) rápidamente, y algunas son más veloces que otras, mientras otros (como la del video inferior) son auténticos actos de magia ya que ni siquiera hay necesidad de tocar las cintas. ¿Fake?
Desde hace mucho tiempo vengo escuchando sobre las posibles bondades de las bicicletas eléctricas, las cuales hasta el momento no se han concretado. La promesa que alguna vez fue el Segway nunca fructificó, y aunque vemos estos vehículos por todas partes, la gente no los ha adoptado como sustitutos del automóvil, como se pronosticó en su momento.
Una curiosa imagen que nos explica la genialidad de los ingenieros de Apple para crear el nuevo iPod Nano y Shufle. A juzgar por esta foto, simplemente cortaron, arreglaron un par de cables en el interior y todo quedó listo para hacer babear como perros en carnicería a los fans de estos gadgets (incluyéndome, of course).
El asunto de la simplificación va de la mano de un serrucho, una segueta y la maléfica tecnología touch que es el mal necesario de estos tiempos donde algunos han decidido desterrar los botones al terreno del olvido. Yo, como buen nostálgico, aún no me acostumbro a que los gadgets deban ser sobados, manejados mediante gestos y arabescos en lugar de oprimir una simple tecla. Pero ese soy yo, y la realidad me confirma día a día que estoy mal, o que estoy siendo relegado al limbo de una minoría.
Este par de individuos deciden dar un paseo por la ciudad, practicando el cada vez más popular deporte (¿arte?) del Parkour, una disciplina que gana constantemente adeptos (y accidentados). Al verlos en acción es difícil no sorprenderse. La agilidad de estos acróbatas urbanos es increíble, aunque al ver muchas de estas escenas me surge la inevitable pregunta de si esta habilidad no sería peligrosa en asaltantes, ladrones de casas o cualquiera que huya del largo (pero enclenque) brazo de la ley. Seguro que acá en el Detrito Defecal (Distrito Federal, aka Ciudad de México) un chico practicando Parkour sería un sospechoso inmediato para las autoridades policiacas. Je, je.
Si eres golfista de corazón, probablemente disfrutarás como enano esta taza de café con un hueco en la parte inferior, que viene con un palo de golf y una pelota en miniatura para que practiques por la mañana (mientras tus compañeros de trabajo te miran y se tocan la sien).
Esta chica ha decidido participar en un juego que jamás había visto. El objetivo es arrojar una sandía con una enorme resortera y derribar los muñecos que están sobre el terreno.
Sin embargo, la ley de Murphy entra en escena y lo que puede salir mal sale mal: Debido a un mal funcionamiento del artefacto, la sandía que estaba destinada a salir proyectada varias decenas de metros hacia adelante, regresa a su dueña, dándole en pleno rostro con una fuerza tremenda que nos hace decir ¡Ouch!