Este es el equivalente a una casita en el árbol, o a la tienda de campaña en el jardín… con la diferencia de que sus creadores han colocado esta campana hecha con una red y plástico en el fondo de un lago, a cinco metros de profundidad y alimentan el aire constantemente con oxígeno, para hacerlo respirable.
Wow! Me parece simplemente genial, aunque imagino que aquellos con tendencias claustrofóbicas o que hayan visto demasiadas películas de ciencia ficción (Esfera, por ejemplo), tendrán ciertos reparos antes de meterse en un lugar así. En lo personal, me encantaría. Allá abajo debe haber un silencio sepulcral, pero debe ser toda una experiencia.
Los espeleólogos verán esto como un juego de niños pero, ¿qué importa? No todos tenemos el valor (o la oportunidad y el entrenamiento) para repetir sus hazañas, y este me parece un buen sustituto.
(2:24 min – Link)
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