Bóvedas de Acero es una novela escrita por Isaac Asimov en 1953 y ambientada en el siglo 47. En este tiempo tan lejano en el futuro, los humanos han colonizado ya cerca de 50 mundos, pero en la Tierra quedan aún miles de millones de individuos, encerrados en enormes bóvedas de acero (de ahí el título de la novela) y aislados completamente del exterior.
En la novela, aquellos seres humanos que habitan los otros planetas y los terrestres han desarrollado culturas diferentes. Los terrícolas desdeñan los avances tecnológicos y odian a los robots, mientras que los “espacianos” basan su cultura en la colaboración con estas máquinas y han conseguido prolongar la vida humana hasta los 300 años, viven en mundos poco poblados y se han vuelto susceptibles a la mayor parte de los gérmenes que hay en la Tierra, contra los que no tienen ninguna defensa.
Una colonia de espacianos se ha instalado en la Tierra, muy cerca de la ciudad de Nueva York, pero el acceso de los terrestres a esta ciudad está severamente limitado y hay constantes roces entre ambas ciudades. La frontera entre ambas urbes está severamente controlada, y nadie entiende muy bien qué es lo que hacen los espacianos en la Tierra, dadas las ventajas que tienen en sus mundos originarios.
El hecho que marca el inicio de la historia es el asesinato de uno de los científicos espacianos, que da lugar a una investigación, y los extranjeros tienen buenas razones para creer que ha sido un terrícola el que cometió este homicidio, aunque no tienen pruebas contundentes de ello.
Ambas civilizaciones deciden trabajar juntas para esclarecer el enigma, y para ello envían a Nueva York a un robot cuya apariencia es indistinguible de la de un humano pero que actúa como un robot y sigue las famosas leyes de la robótica inventadas por Asimov, la primera de las cuales indica que ningún robot podrá dañar a un ser humano ni que por su inactividad permita que un ser humano sea dañado. Este es el principio inscrito en todos los cerebros positrónicos (término acuñado también por Asimov) que tienen los robots. Por lo tanto, el crimen debió cometerlo un humano, ya que a un robot le es imposible dañar intencionalmente a un ser humano.
La trama es muy interesante y se desarrolla al estilo de una novela policiaca, mezclando la ciencia ficción y el género negro a la perfección, y haciéndonos cómplices de un enigma que se resuelve, como en todas las buenas novelas policiacas, hasta el final del libro.
[SEGUIR LEYENDO]
Tagged as:
Arte,
Ciencia Ficción,
criticas literarias,
Literatura,
Opinión,
reseñas