
Estos últimos días he estado pensando mucho en el asunto del microblogging. Todo comenzó cuando Paul Carr, uno de mis bloggers favoritos, publicó: Thnks Fr Th Mmrs: The Rise Of Microblogging, The Death Of Posterity que podría traducirse como: “Grcs pr Ls Rcurdos: La Ascensión del Microblogging, La Muerte de la Posteridad”.
Ahí comenzaron mis dolores de cabeza.
Leer a este tipo es como leer a Seth Godin, sólo me trae problemas e inconformidades, ideas encontradas y un doloroso ¡Ouch! cuando me doy cuenta de que tiene razón.
Y Paul Carr tiene razón.
Él es un escritor que escribe sobre los medios de comunicación, las nuevas tecnologías y el “social media”. Cuando escribió su primer libro, le bastó ir a su blog, recolectar fechas, sucesos y de ahí partió para escribir el excelente “Bringing Nothing to The Party: True Confessions Of a New Media Whore” que me fascinó. El título podría traducirse chabacanamente como “Llegando a la fiesta con las manos vacías: Confesiones de una puta de los nuevos medios”. Es un libro autobiográfico y simplemente genial.
Carr es un tipo rudo, muy rudo. Honestamente, me siento una señorita a su lado. Y es que contar las cosas privadas (especialmente los fracasos) para que se ventilen a los cuatro vientos requiere huevos como sandías –pido una disculpa por la alegoría tan folclórica-.
Pues cuando el buen Carr se disponía a escribir su segundo libro… ¡Tá-rán! Nothing! ¡Nada! ¡Tenía las manos vacías!
Y es que el buen Carr, aún siendo tan inteligente como es, había caído en manos de Facebook, Twitter y otros medios de microblogging sin darse cuenta. Já!
Sí, sí, sí, el buen Paul terminó su libro y soy tan fan de él que lo pediré a Amazon en cuanto pueda, pero tuvo problemas, muchos problemas para terminarlo. Se confió, y lo entregó mucho después de su “deadline” (fecha de entrega). Y poco después, leyó el genial post de Leo Laporte, otro gurú del “social media”.
¿Listos para lo fuerte?
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