Pórtico (Gateway, en inglés) es una novela escrita en 1977 por Frederik Pohl ganadora de múltiples premios entre los que se cuentan el John W. Campbell, el Nébula y el Hugo, los tres más importantes en la literatura de ciencia ficción. Es la única novela en la historia que ha ganado estos tres galardones simultáneamente.
Y no es para menos.
El tema principal de Pórtico es el descubrimiento, casi fortuito, de los restos de una cultura extraterrestre milenaria y sobre la que se sabe poco. Estos seres, a quienes llaman Heechees, crearon instrumentos, naves y materiales que a pesar de tener más de medio millón de años de antigüedad, están más avanzados que cualquier descubrimiento científico terrestre.
El planeta (casi un asteroide) donde se encuentra la mayor parte de las naves heechees halladas hasta el momento, se llama Pórtico, y los humanos exploran el lugar, que a pesar de ser pequeño (unos 10 kilómetros de diámetro) contiene una infinidad de túneles en donde vivían estos seres cuyo aspecto se desconoce, y quienes un buen día recogieron sus cosas y se marcharon a otro lugar. No hay un solo indicio de cómo eran, qué comían y cómo se manejaban sus instrumentos. Hay, además, cientos de naves heechees capaces de llegar a lugares muy lejanos (cientos o miles de años luz) en unos cuantos días, pero ya que los seres humanos no son capaces de entender el funcionamiento de las naves, deben descubrirlo por el simple método de la prueba y el error.
Pórtico es propiedad de un corporación formada por prácticamente todos los países de la Tierra, quienes pagan verdaderas fortunas a los arriesgados hombres y mujeres que se aventuran a subirse a una nave heechee y viajar a un punto desconocido del universo. Muchos mueren en el intento, ya que estas naves están programadas para ir a ciertos lugares, que muchas veces resultan peligrosos, o simplemente no regresan jamás. Sin embargo, de vez en cuando la nave los lleva a alguna base heechee donde hallan instrumentos nuevos para la humanidad y que significan un avance formidable en la tecnología. Entonces, los exploradores reciben recompensas formidables, pero no todo el mundo tiene tanta suerte, ya que suele suceder que la travesía sea tan larga que se les acaben los suministros o que uno, varios o todos los exploradores mueran. Si la nave no es dañada seriamente durante el viaje, regresa automáticamente a Pórtico, pero a veces contiene solo cadáveres y, con suerte, los instrumentos que estos descubrieron en su aventura. Al subirse a una nave heechee, nadie sabe a dónde los llevará, ni cuánto tiempo durará el viaje. Pueden ser unos cuantos días los que estén fuera o hasta un año, pero muchos se arriesgan con la esperanza de tener un golpe de suerte.
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