A pesar de ser fan de la literatura de Michael Crichton, no me había acercado hasta ahora a su serie sobre Parque Jurásico, una de sus novelas más conocidas, debido al enorme éxito que tuvo la película y la secuela, titulada El Mundo Perdido.
Sin duda alguna, Michael Crichton fue un genio. Murió a los 66 años, en el 2008, víctima de Linfoma, pero gran parte de su vida privada quedó en silencio, en el anonimato, en la intimidad. No recuerdo dónde leí que Crichton, a diferencia de otros escritores, no trabajaba en casa, ya que requería un ambiente muy especial para trabajar. Todas las mañanas hacía ejercicio y se iba a su oficina, un espacio separado de su hogar con aislamiento a prueba de sonidos y que comunicaba con otra habitación donde estaba su secretaria. Después de despachar los asuntos más urgentes del día, se encerraba en su estudio con las luces totalmente apagadas y sólo una pequeña lámpara que iluminaba el teclado de su computadora. Solía preparar cuidadosamente sus novelas, documentándose con amplitud sobre el tema. En ello le eran de gran ayuda sus estudios (antropología y medicina) y una vez terminadas las notas en las que habría de basarse, trabajaba por lo general hasta 20 horas al día (demonios, me avergüenzo de mí mismo), durmiendo apenas 4 horas diarias por las seis o siete semanas que le llevaba concluir cada uno de sus libros.
Crichton creó obras inolvidables, muchas de las cuales fueron llevadas a la pantalla grande, como La amenaza de Andrómeda, Esfera, El Mundo perdido, Twister, El hombre terminal, Congo y varias más. Es también famoso por haber sido el creador de la serie de televisión E.R.
Acometí la lectura de Parque Jurásico sin mucho entusiasmo, olvidando el dicho de que nunca juzgues un libro por su película, y aunque me gustó mucho la cinta (la he visto no menos de 3 veces), pues pensé simple e ingenuamente que sería pan con lo mismo. Me alegra decir que me equivoqué por completo. Como siempre, la novela ofrece más, mucho más. Es posible pensar que quien la escribió fue un paleontólogo. Crichton no lo era, y aunque se graduó con los máximos honores en antropología, mucho de lo que escribió en Parque Jurásico se debió a la extensa investigación que llevó a cabo ex-profeso.
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