Investigadores de la División de Sueño y Cronobiología de la Universidad de Pennsylvania han descubierto que una noche de sueño reparador no basta para recuperarse de dormir insuficientemente.
En el estudio, se incluyeron a 159 sujetos sanos, a quienes se les permitió dormir lo que quisieran durante dos noches consecutivas y se les practicaron pruebas para mediar su atención, su velocidad de reacción y otras funciones mentales. Después de esto, los sometieron a una restricción de sueño en la que se les permitía dormir sólo 4 horas, durante cinco días seguidos y las pruebas fueron repetidas, notándose un marcado descenso en prácticamente todos los parámetros de rendimiento intelectual.
Una vez transcurrido el periodo de restricción de sueño, a algunos se les permitió dormir hasta 10 horas consecutivas y aunque su funcionamiento cognitivo mejoró notablemente, no se normalizó con respecto al estado inicial.
Todo esto quiere decir que no basta una buena noche de sueño para recuperarse de un periodo de constantes desvelos, y nos alerta sobre los efectos nocivos de no dedicar al sueño las horas necesarias. También nos muestra que no basta una sola noche de sueño prolongado para recuperarnos, ya que aún después de dormir 10 horas consecutivas los individuos mostraban somnolencia, falta de atención, fallas en la memoria y tiempos de reacción a los estímulos mucho más lentos.
Es decir, si queremos rendir intelectualmente en alguna tarea importante, lo mejor es dedicar al sueño el tiempo suficiente ya que es probable que si hemos dormido poco por varios días consecutivos cometeremos errores, estaremos distraídos, tendremos dificultad para memorizar datos y, probablemente, tomemos decisiones equivocadas.
Parece que este tiburón decidió salir un momento a asolearse en una playa del estado de Nueva Jersey, causando pánico entre los bañistas, que pocos minutos antes estaban en el agua y salieron al detectar la amenazadora aleta del tiburón.
En esta época, son comunes los avistamientos de tiburones en las playas de este lugar de los Estados Unidos, debido a que la temperatura del agua se eleva, aunque no es nada frecuente que salgan a la arena, tomen el sol un instante y regresen al mar por sus propios medios.
Ya me imagino el tremendo susto que se habrán llevado quienes se encontraban en el lugar, y afortunadamente alguien tuvo el ánimo de filmar el acontecimiento.
El artista Nathan Sawaya, quien trabaja con figuras hechas con legos, ha decidido conmemorar los largos días que pasa uniendo piezas de lego y las marcas que estas dejan en sus pulgares tatuándose las impresiones en su pulgar izquierdo. Todos los días ensambla muchos de esos pequeños ladrillos. Todos los días oprime cada uno para asegurarse de que no queden sueltos y se fijen bien al otro. Y si presiona lo suficientemente fuerte, las piezas dejan huellas en su piel. ¿Qué mejor manera de rendir tributo a su material de trabajo que tatuando estas marcas en su dedo? He ahí las razones que da para su tatuaje.
Holy Cow! Genial ilustración que me he hallado en el geekísimo blog Punto Geek y que pinta a los navegadores como alumnos del colegio.
Yo soy usuario casi exclusivo de Firefox y estoy absolutamente de acuerdo con el cartón: Demonios, cada vez consume más memoria, sobre todo ahora que le han agregado el famoso “Plugin Container”, que a veces acapara más memoria que pulgas un perro callejero.
En cuanto a Chrome… ¡Nah! No termina de convencerme. No soy fan del minimalismo, y aunque sea muy seguro y rápido, ¿qué demonios importa? Yo soy de la vieja guardia y me gustan los menús desplegables y a la vista, sin acertijos, sin tener que andar adivinando dónde se encuentra cada cosa. La misma razón por la que detesto la interfaz ribbon de Office.
Pocas veces he usado Opera, pero sí Internet Explorer 8, que debo admitir no está nada mal.
¿Por qué sigo con Firefox? Una palabra: Fle-xi-bi-li-dad.
Este tipo de pastelitos a los que somos tan aficionados quienes tenemos ese curioso gen que nos hace tener una apetencia brutal y desmedida por los carbohidratos complejos (almidones) y no complejos (azúcares), siempre han sido mi obsesión, aunque raramente los como porque si comienzo… no paro hasta que se han terminado.
Y he aquí que a alguien se le ha ocurrido la perversa idea de torturarme(nos) con esta colección maravillosa de cupcakes con motivos de Star Wars.
No están lo suficientemente bien hechos como para otorgarles un aplauso de pie, pero seguro que me comería un Yoda, un Vader y dos o tres Estrellas de la Muerte antes de rematar el festín devorándome lentamente a la Princesa Leia.
Jay Shafer ha dedicado notables esfuerzos por producir casas realmente pequeñas, en unos 100 pies cuadrados (9.2 metros cuadrados) que a pesar de lo diminutas que se ven cuentan con todo lo indispensable: Cocina, baño, estancia, un dormitorio y todos los servicios básicos. El aseo de la casa debe hacerse en un dos por tres. Ideal para aquellos que no gustan de acumular cosas y de cuidar el medio ambiente, aunque dudo que yo pudiese adaptarme a un espacio tan pequeño.
Estas casas las produce Shafer bajo pedido pero imagino que para alguien con ciertas habilidades manuales no serían difíciles de construir, aunque presiento que no son aptas para claustrofóbicos.