Despacito y buena letra: hacer las cosas bien importa más que hacerlas.
Antonio Machado, poeta
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Despacito y buena letra: hacer las cosas bien importa más que hacerlas.
Antonio Machado, poeta
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Ya en alguna ocasión había publicado una colección de 13 jabones interesantes, pero ahora me he encontrado estos seis que no son menos llamativos.
Mi voto definitivo va para el que tiene forma de galleta Oreo. Me refiero a la original, por supuesto, no a las innumerables variaciones hipercalóricas que han salido, como esas que están cubiertas por completo de chocolate oscuro o blanco (ya se me hizo agua la boca).
Y por supuesto que no despreciaría un jabón como la lámpara de Aladino, a condición de que me cumpliera unos cuantos deseos. Je, je.
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A pesar de haber terminado prácticamente psicótico, Philip K. Dick es uno de mis escritores favoritos, de aquellos que hicieron ciencia ficción realmente compleja, innovadora, profunda. Como ejemplo, tenemos su genial Blade Runner, una obra conocida por muchos y que ya he reseñado aquí anteriormente.
El hombre en el castillo es, sin lugar a dudas, tan buena o mejor que la anterior. Lo único que en realidad no me gusta mucho de Dick es que suele dejar sus libros abiertos, sin cerrar las historias. Esto les gusta a muchos, ya que nos permite crear un final a nuestra manera, pero en lo personal me gustan los libros con algún tipo de final claro, un poco más contundente. Pero esto es un defecto menor, y una de sus marcas de fábrica. A él no le gustaba, aparentemente, matar la historia rematándola de modo definitivo, y ello no hará que deje de leer sus libros, pues todo lo demás es sencillamente formidable.
En este libro, Dick explora una posibilidad histórica alterna, en donde la segunda guerra mundial es ganada por Alemania y por Japón. Los Estados Unidos son divididos y se convierten en una colonia japonesa y África es prácticamente exterminada en genocidios masivos llevados a cabo por lo alemanes hasta no dejar una persona de color viva sobre la Tierra.
Este escenario es mostrado al lector a través de algunos personajes, como un judío llamado Frank Frink y su esposa, Juliana, un espía alemán que se hace pasar por italiano y otro que intenta parecer sueco. El tiempo en que se desarrollan las acciones es 1964, aunque para entonces los Alemanes ya hacen viajes espaciales a Marte y a la Luna, y son los únicos que tienen potencial nuclear. China y la Unión Soviética han sido reducidas a colonias rurales donde nada pasa y si sucede, no influye en el resto del mundo… y por supuesto la muerte de todos (o casi todos) los judíos ha sido completada, según los planes originales de Hitler, que en la novela se encuentra aún vivo en un asilo donde vive sus últimos años devastado por la sífilis.
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Alexander J. Yee y Shigeru Kondo decidieron intentar el cálculo de los dígitos de Pi hasta los 5 billones (5 trillones en la notación anglosajona) y lo consiguieron. Para ello tardaron 90 días usando un equipo con 12 procesadores, 96 GB de memoria RAM y 39 terabytes de capacidad en disco duro.
¿Para qué?
Bueno, la respuesta que ellos dieron es muy buena:
“Porque es Pi… y porque podemos”
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¿Alguien se ha puesto a contar el número de libros que se han publicado en la historia de la humanidad? Pues al parecer sí.
La gente de Google Books ha utilizado más de 150 fuentes de referencia para tratar de contar el número de títulos disponibles en todos los idiomas, y aunque solo toma en cuenta aquellos que han sobrevivido hasta nuestros días, la cantidad final es impresionante: 129,864,880.
Casi 130 millones de libros existen en las bibliotecas y en sus catálogos. Es un número impresionante, monumental, el resultado de millones de mentes que han tenido (o creído tener) algo qué decir, aunque sospecho que el número sería mucho mayor si tomáramos en cuenta aquellos volúmenes que se han perdido, o los que no han sido catalogados.
Y lo más impresionante es que Google tiene la intención de escanearlos todos. Una empresa titánica.
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Si en verdad deseamos un foco vistoso y elegante, esta es una buena opción. Se trata de un diseño de Eric Therner que no es nada barato, ya que uno solo de estos focos cuesta 29 euros, y consume 15 watts (aunque no estoy muy seguro del nivel de luminosidad que proporciona). Es un foco de halógeno con una vida útil de 2,000 horas.

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Un collar que seguramente llamará la atención, aunque no estoy seguro de que muchas personas quieran portarlo, sobre todo sabiendo la historia del mismo.
Si quieren saber de qué va todo esto, lean el artículo que publiqué hace unos meses.

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