Caramba, últimamente mi vena sádica anda desatada. Este cartón tan cruel me ha hecho reír un buen rato, y es que una cosa son los cuentos de hadas y otra la vida real, y aunque suene desalmado (niños, no lean esto), pues es una verdadera tontería este asunto de los zapatos de cristal que usó la Cenicienta en el cuento, y mucho más aquella empresa que acomete el príncipe de buscar a la chica probándole el zapato a cuanta doncella había en el reino. La heroína debió tener unos pies descomunales o tan pequeños como una niña para que sólo a ella le quedaran.
Es terrible perder la ingenuidad y ver cómo el cinismo gana terreno día a día.
Esto no tiene nada qué ver con los cuatro chinos que se comieron sus dedos en público después de amputárselos con un cuchillo de carnicero, pero se parece un poco, aunque se corre menos riesgo y, además, resulta más sabroso y no tan grotesco.
Se trata de unos guantes hechos de pan con los cuales es fácil preparar un sándwich. Tomas un poco de mayonesa y a untas en la palma de la mano, y vas seleccionando los ingredientes del sándwich. Al final, simplemente hay que juntar las manos y a comer… cuidando de no morderte los dedos, por supuesto.
El único problema es que es una estupidez y no creo que nadie compre este producto, si es que existe en realidad.
Se ha descubierto que el mango tiene notables propiedades antibacterianas. No todo el mango, por supuesto, sino la semilla del mismo, que es rico en un tipo de taninos llamados galotaninos, los cuales impiden el crecimiento de las bacterias en medios de cultivo.
¿Cómo lo hace?
Bueno, pues los galotaninos y sus derivados secuestran el hierro, indispensable para algunos procesos metabólicos de las bacterias, impidiendo su crecimiento y, literalmente, matándolas.
En un experimento realizado en colaboración por investigadores canadienses y alemanes, resultó que las sustancias derivadas de la semilla del mango inhibían el crecimiento de una gran cantidad de bacterias, incluyendo Escherichia coli, causante de severas infecciones gastrointestinales.
Al ver esta viñeta, no queda duda de que, tarde o temprano, todos debemos responder por nuestros actos. No importa que se trate de un personaje de videojuegos: La justicia se aplica a todos por igual.
Mario, el famoso personaje de Nintendo, ha cometido infinidad de crímenes y termina pagando por ellos.
Una tira genial, aunque sospecho que los fans de Mario no estarán muy contentos con el desenlace.
A pesar de la continua evolución de los lectores de libros electrónicos, nada supera (aún) la lectura en papel. Creo que falta poco, pero el viejo libro aún se mantiene como el contrincante victorioso en el cuadrilátero de la lectura.
Y para aquellos que gustan de ir con su libro bajo el brazo todo el tiempo, esta puede ser la solución perfecta ya que impide que este se maltrate cuando lo introducimos en la mochila (o el bolso), subimos con él al transporte, lo hojeamos o rozamos con él algún objeto.
Además de cubierta, sirve como separador, un soporte para leerlo colocándolo en una mesa y unas tiras que brillan en la noche y nos permiten leer en la oscuridad.