
Puede resultar sorprendente que las blancas y fantasmales estatuas griegas no siempre hayan sido así. Todo indica que estaban dotadas de vivos colores e intentaban parecer mucho más humanas de lo que vemos en la actualidad.
Usando una batería de pruebas con las técnicas más modernas, los científicos han sido capaces de descubrir los minúsculos restos de pintura que las decoraban y, como puede verse en las fotografías que acompañan esta entrada, su aspecto cambia radicalmente.
Sólo me pregunto: ¿Qué habría sucedido si Miguel Ángel y otros genios de la escultura hubiesen sabido esto? De alguna manera, muchos de ellos se dejaron influenciar por lo que conocían de la escultura clásica griega.
¿El David de Miguel Ángel estaría pintado con muchos colores, unas mejillas sonrosadas y cabellos rubios?
Nunca lo sabremos.
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