Si quieres un helado, no vayas a Estambul o, si vas a Estambul, no compres un helado… a menos que estés dispuesto a pasar las de Caín, como este japo.
Conociéndome, creo que yo no tendría tanta paciencia como este chico. Ante las primeras bromas del habilidoso heladero probablemente me daría media vuelta y abandonaría el lugar, no sin antes decirle un par de lindezas.
Pero el japo aguanta como los buenos las maniobras de este vendedor que, hay que admitirlo, tiene un buen repertorio de recursos para entretener al público y, al mismo tiempo, hacer que el nipón salive ante la perspectiva de obtener el ansiado cono de nieve.
Nunca había visto algo así. Je, je
Duración del video: 1:48 minutos
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