Caramba, últimamente mi vena sádica anda desatada. Este cartón tan cruel me ha hecho reír un buen rato, y es que una cosa son los cuentos de hadas y otra la vida real, y aunque suene desalmado (niños, no lean esto), pues es una verdadera tontería este asunto de los zapatos de cristal que usó la Cenicienta en el cuento, y mucho más aquella empresa que acomete el príncipe de buscar a la chica probándole el zapato a cuanta doncella había en el reino. La heroína debió tener unos pies descomunales o tan pequeños como una niña para que sólo a ella le quedaran.
Es terrible perder la ingenuidad y ver cómo el cinismo gana terreno día a día.
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