Una idea más bien ridícula la de esta banca en la que hay que depositar 50 centavos de euro para poder sentarse. Creo que se trata más bien de una broma, y no de una idea que estén planeando poner en práctica en algún lugar. Pagar por sentarse en una banca pública me parece tan ridículo como pagar por usar las aceras, o por transitar en el auto por las calles. Simplemente impracticable y ruin.
He puesto ya varios videos semejantes, pero no me canso de verlos. Es increíble la consistencia que parecen tener los tejidos humanos cuando se les observa con el detalle que permite la filmación a alta velocidad. Parece que en lugar de piel, músculos y grasa, nuestros huesos estuviesen cubiertos de gelatina, o de alguna sustancia aún más blanda.
Al ver esta secuencia podríamos pensar que al menor descuido se nos caerá el rostro como la cera cuando se derrite.
Se ve grotesco, y no quiero ni pensar cómo reaccionaría la piel de un anciano, de por sí flácida, ante un bofetón de esta magnitud (no pienso golpear a ningún anciano, aclaro).
Ojalá tuviésemos la capacidad de ver estos fenómenos con tanto detalle sin necesidad de usar la tecnología, pero nuestra vista es realmente limitada (y la mía más: soy cuatro ojos desde los 10 años).
Así es como veían la Luna los astrónomos a principios del siglo XIX, cuando los telescopios tenían una fracción del poder que poseen ahora y cuando algunos pensaban que el satélite estaba habitado (aún quedan unos cuantos).
Más abajo, se muestra un mapa de 1647 y, como se ve, respecto a este las cosas mejoraron algo pero no mucho.
Comparados con los precisos detalles que se tienen ahora, podrían parecer esfuerzos risibles, pero se trataba, en ambos casos, de lo más avanzado de la época, producto de la tecnología de punta y de las mentes más brillantes de aquellos tiempos.
¡Lo que habrían dado estos hombres por vivir en nuestra época!
Leroy Anderson fue un compositor estadounidense de música orquestal ligera. En 1950 escribió "El Mecanógrafo", una pieza de música para rendir homenaje a la máquina de escribir, que en 1950 todavía era una pieza importante de la tecnología. En este video, "El Mecanógrafo” es ejecutada por el percusionista austriaco Martin Breinschmid con la Orquesta Strauss Festival.
En esta era donde todo es digital, lo retro se ha puesto de moda, pero con ciertas variantes que, tomadas en conjunto, reciben el nombre de steampunk. Son objetos fabricados generalmente de piezas metálicas forjadas a propósito o reunidas de aparatos inservibles y que nos hacen pensar en la época en que las cosas funcionaban con el poder del vapor, como los trenes de nuestros abuelos o bisabuelos.
A mí en lo personal me fascina esta tendencia, y uno de mis sueños es tener un teclado como el de Cory Doctorow aunque dudo que la dueña de mis quincenas me deje gastar de 1,200 a 1,500 dólares en un teclado que, aunque sirve para lo mismo que los demás, no es como los demás. Para alguien cuya pasión es escribir debe ser como un violinista que se compra un Stradivarius: Tal vez no se convierta en el mejor violinista del mundo por tener este instrumento, pero seguro que sentirá que cada nota que produce es mucho mejor.
Pero me desvío del tema: Este Señor Papa es genial.
Un divertido video. Los disfraces de dinosaurio son tan buenos que en un principio pensé que se trataba de robots, hasta que la toma se amplió un poco y quedó todo al descubierto. Un aplauso para los que manipulaban a los dinosaurios. Seguro que los presentes se llevaron un excelente recuerdo de este espectáculo.