Parece que el lobo no está completamente de que el retoño que ha tenido La Caperucita Roja sea de su autoría. Tal vez sean ciertos los rumores sobre la promiscuidad de la caperucita roja. Ya ven cómo son los cuentos de hadas, que todo tratan de dulcificarlo.
Edward Mordrake era un inglés que tenía un rostro extra en la nuca. De acuerdo a las historias que se cuentan de él, el rostro no podía hablar ni comer, pero podía reír y llorar. Edward suplicó a los médicos que le extrajeran este gemelo demoniaco porque, supuestamente, le susurraba cosas horribles en la noche, pero ningún médico se atrevió a intentarlo. Edward cometió suicidio a la edad de 23 años.
Le Guin, Ursula K La Mano Izquierda de la Oscuridad (1969) Editorial Minotauro ISBN: 9788445077542 304 pp
La Mano Izquierda de la Oscuridad es una novela clásica de ciencia ficción. Clásica entre los clásicos y también clásica en la bibliografía de Ursula K. Le Guin, una de las autoras (me refiero a las mujeres) más famosas en la ciencia ficción, un terreno que tiende a ser dominado por hombres. Le Guin, sin embargo, es un ejemplo de que las grandes alturas de esta faceta de la literatura pueden ser alcanzadas por mujeres. Y no solo alcanzada, sino dominada. Hay quienes piensan que Le Guin es la autora (el autor) de ciencia ficción más grande que ha existido y no puedo mostrarme en total desacuerdo, aunque en lo personal prefiero a otros escritores.
Le Guin escribe un tipo de literatura que combina de una forma armónica la fantasía, la sociología y el arte. A muchos autores de este género se les ha tachado de prestar poca atención a la forma de sus textos, a la calidad literaria, pero esta acusación no tiene ningún fundamente cuando hablamos de Le Guin. Sus textos son tan completos en su calidad artística que harían enrojecer de vergüenza a mucho otros autores reconocidos y su uso de múltiples recursos narrativos le da una altura distinta a sus narraciones, convirtiéndolas a veces en verdaderos poemas. Reúne la sutileza de una obra de arte con el apasionante terreno de la imaginación desbordada, y eso no es sencillo, nada sencillo.
Un video cortito y más o menos cómico. Mentiría al admitir que es el video fantasmagórico más aterrador que he visto, pero el final es muy bueno, aunque creo que el protagonista sobreactuó.
¡Por los bigotes de Einstein! Hubiera jurado que los espectros eran inmunes a este tipo de incidentes. Eso me demuestra lo poco enterado que estoy en fenómenos sobrenaturales. Tal vez me haga falta empaparme más en el tema, leer algunos libros y visitar una casona abandonada para ver si los pobres fantasmas son tan vulnerables como nosotros a estos deslices.
Duele ver el accidente que ha sufrido este pobre fotógrafo, no por el chapuzón, que eso no tiene la menor importancia, sino porque se le mojó todo su equipo fotográfico, que si es digital seguramente ha quedado inservible… ¡y con lo caro que es!
Si se trata de diseñadores, dibujantes y otros artistas plásticos, siempre me dejan con el ojo cuadrado. Las personas que se dedican a hacer logotipos, avatares y símbolos comprensibles para todos merecen mi admiración multiplicada a la n (n, siendo un número muy alto) pues tienen un trabajo que, por lo menos a mí, me parece extremadamente difícil: Sintetizar en unos cuantos trazos una idea mucho más compleja.
Entre los dibujos que componen este cartón, me han parecido muy originales el del androide, el gigante y el zombie. El gamer y el alien no están mal, pero el que definitivamente me pareció bobo fue el ninja. Este logo no lo entendería ni aunque lo viera mil veces.