La voz de los muertos, por Orson Scott Card

by Andrés Borbón on 31 July, 2010

in Arte, Literatura, Opinión

la voz de los muertosLa Voz de los Muertos es una novela de Orson Scott Card, uno de los escritores de ciencia ficción más famosos, de esos que han creado libros inolvidables. Este libro es el segundo en la saga de Ender, por lo que si desean comprender cabalmente la trama, primero deben leer El juego de Ender porque de otra manera muchas de las motivaciones de los personajes y el significado de ciertos pasajes no les quedarán completamente claros. Y si leen El Juego de Ender estarán ante la obra que muchos consideran el mejor libro de ciencia ficción jamás escrito. No todos piensan igual, pero puedo comprender las razones de que tantos hayan convertido El Juego de Ender en un libro de culto de la ciencia ficción.

La voz de los muertos (en inglés se llama Speaker of the Dead) podría traducirse como “El Portavoz de los Muertos” ya que es justamente el papel que juega Ender en el libro. Su tarea es hablar por los muertos, contar su vida, desentrañar sus misterios.

Si ya han leído El Juego de Ender, debo advertirles que La voz de los muertos es una novela completamente distinta. Muchos la consideran superior, pero en general se trata de una secuela bastante extraña, tomando en cuenta la naturaleza hiper-bélica del primer libro.

En esta obra, Scott Card describe un planeta llamado Lusitania, habitado por personas de habla portuguesa (de ahí el nombre, ya que Lusitania era el nombre antiguo de Portugal). En este planeta hay una cantidad inusualmente pequeña de especies. Pueden contarse con los dedos de las manos, pero los más importantes son unos seres pequeños y cubiertos de pelo con hocicos pronunciados a los que los habitantes de la única colonia humana llaman “cerdis” dado su parecido con los cerdos, aunque caminan en dos patas y son inteligentes.

Poco después de haberse instalado la colonia humana en Lusitania, apareció una epidemia a la que llamaron “la descolada” y que se debía a un agente infeccioso presente en el ambiente, que mató a buena parte de la población inicial y que afortunadamente se pudo controlar mediante el uso de ciertos suplementos vitamínicos. Este agente era una secuencia genética que se introducía en las células de la persona y comenzaba a reproducirse, creando tumores que mataban al individuo.

Lo curioso es que absolutamente todos los seres vivos originarios de este planeta estaban infectados por este agente, y aquellos que no pudieron asimilarlo (la mayoría) murieron. De ahí la escasez de variedad biológica en el planeta.

Una de las condiciones para el emplazamiento de la colonia humana en el planeta fue que los cerdis y los humanos no tuviesen contacto, para evitar que la tecnología y las costumbres humanas fuesen conocidas por los cerdis y así mantener su evolución biológica y cultural intacta. Sin embargo, había unas cuantas personas que tenían permiso de visitar a estos seres tan extraños, xenólogos llamados “Zenadores” y que tenían instrucciones específicas de no revelar a los cerdis ni un solo fragmento de la naturaleza humana ni de su tecnología, infinitamente superior a la de estos pequeños seres.

Sin embargo, y a pesar de que se levantó una alta valla electrificada (más o menos) alrededor de los terrenos ocupados por los cerdis, los zenadores que visitaban a estos pequeños seres inteligentes pronto comenzaron a revelar algunas cosas. Los cerdis aprendieron el lenguaje humano, tanto el stark, proveniente del inglés, como el portugués. Después de algún tiempo, los cerdis conocían más cosas acerca de los humanos que al revés, pues las limitaciones que tenían los investigadores les impedían preguntar a los cerdis cosas que revelaran su propia postura respecto al tema.

La trama comienza con el asesinato de Pipo, el primer zenador, a manos de los cerdis. Pocos años después, mataban también a Libo, el hijo del anterior. Los humanos no emprendieron ninguna acción contra los cerdis ya que se consideraba un peligro implícito en las funciones de estos científicos y sus muertes parecían corresponder a algún acto ritual por parte de los cerdis ya que a algunos de sus miembros los sometían al mismo tratamiento, con la diferencia de que plantaban una pequeña semilla en el cadáver que se convertía en un árbol y ellos aseguraban que el árbol era en realidad la persona muerta.

Todo esto sucedió unos 3 mil años después de que naciera Ender, quien aún estaba vivo y tenía unos 35 años debido a los numerosos viajes a velocidad lumínica que había realizado a lo largo del tiempo, y se había transformado en un Portavoz de los Muertos. Fue llamado a Lusitania para hablar de la muerte de varios de sus habitantes y viajó desde el planeta donde vivía con su hermana hasta el mundo de los cerdis, cosa que le llevó más de 20 años, aunque para él transcurrió solo una semana.

Ender, que se escondía bajo el nombre de Andrew para que nadie lo relacionara con “Ender el Genocida” (para entender esto hay que leer El Juego de Ender) llegó a Lusitania y fue recibido con hostilidad por las autoridades, quienes lo consideraban (y de hecho podía serlo) una especie de inquisidor, de ser maléfico. La profesión de Portavoz de los Muertos proporcionaba a su persona poderes casi ilimitados para forzar a los demás a que dijesen la verdad, aunque los portavoces raramente hacían uso de este poder y se dejaban guiar por su conocimiento de la naturaleza humana. Ender, además, estaba conectado a una red de información mediante un implante auditivo que le permitía conocer, en tiempo real, todo lo que sucedía en el universo, a través de una máquina llamada Jane que había cobrado vida y conciencia, y que le era absolutamente fiel.

Poco a poco, Ender descubre la naturaleza de la civilización cerdi, la razón de las ejecuciones que estos llevaron a cabo e inicia una guerra contra todos los otros mundos gobernados por los humanos y que desemboca en la formación de un pacto entre los humanos, los cerdis y una tercera especie que se creía extinta: Los insectores.

Es un libro excelente, pero no me gustó ni la mitad que El juego de Ender y creo que la principal debilidad de La Voz de los Muertos es la lentitud con la que ocurren los hechos. La novela tiene más de 500 páginas y, a diferencia de la primera parte de esta saga, atrapa menos, aunque de todas formas me parece que se trata de un libro indispensable en la colección de todo amante de la ciencia ficción.

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