Esta entrada pertenece a Seth Godin, pero me ha gustado tanto que he decidido traducirla para ustedes (no soy muy buen traductor, así que perdonen si me tomo algunas libertades para cubrir mis deficiencias):
Cuando mides tu actividad, puedes mejorarla. Las computadoras hacen sencillo optimizar cada parte de tu vida.
Cierto, tú puedes optimizar un sitio web o un blog para tener más tráfico. Puedes optimizar los anuncios para que te den mejores resultados. Puedes optimizar tu estilo de hacer presentaciones para cerrar más ventas o cambiar más mentes. Puedes optimizar tu ejercicio para ser más rápido y más fuerte. Puedes optimizar tu dieta para perder peso y ganar músculo. Puedes optimizar tus patrones de sueño para descansar más en menos tiempo. Cosmo incluso dice que puedes optimizar tu vida sexual…
Y entonces, en cierto punto, te das cuenta que estás gastando tus mejores energías en la optimización, no en la creación.
Es una delgada línea la que separa todo esto pues, por supuesto, ¡puedes optimizar tu tiempo de creación también! Puedes desarrollar hábitos para amplificar tus mejores pensamientos y hacer que sirvan para impulsar el trabajo que importa. Lo entiendo. Pero también me preocupa que el ciclo interminable de optimización pueda volverse una muleta, un lugar dónde esconderse cuando en realidad deberías estar enfrentando lo interminablemente desconocido, no el banal escalón de la escalera de la optimización incremental. Mientras Yahoo! optimizaba su página de inicio en el 2001, los chicos de Google inventaban algo totalmente nuevo.
Esa es una de la razones por las que resisto la tentación de optimizar este blog para tener más tráfico y beneficios. En lugar de eso, me fuerzo a mí mismo para mejorarlo teniendo las agallas para escribir mejores entradas.
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