Bueno, pues ¿qué mejor manera de felicitar a YouTube por haber sobrepasado los 2 billones de videos vistos al día que haciendo un video y subiéndolo e YouTube? Esto es lo que he hecho. No soy bueno frente a la cámara, pero se hace lo que se puede.
Nadie en su sano juicio sería capaz de poner en duda que nosotros, los monos más evolucionados del planeta, tenemos una desmedida debilidad por la riqueza y por el poder, y el oro simboliza ambas cosas a la perfección.
Recientemente, la empresa alemana TG-Gold-Super-Markt ha instalado una máquina dispensadora de oro llamada “Gold-to-Go” en uno de los hoteles más lujosos de Arabia Saudita (ese país donde los simios parlantes van cubiertos de tela desde la cabeza hasta los pies, dejando libre sólo el área de los ojos, la nariz y la boca, además de las manos).
Un artículo en la revista Nature Genetics reporta que un grupo de investigadores liderados por Kevin L. Campbell, de la Universidad de Manitoba, en Canadá, han conseguido recrear la hemoglobina de los mamuts a partir del DNA de tres especímenes conservados en el permafrost siberiano. La hemoglobina tiene como función liberar oxígeno a los tejidos, pero en temperaturas bajas se vuelve ineficaz. La hemoglobina de los mamuts, por el contrario, muestra diferencias estructurales y era capaz de realizar su función aún en el frío más extremo, lo cual les permitía vivir en áreas donde otros mamíferos habrían muerto.
Hace un par de semanas terminé de leer las poco más de 1,500 páginas de Criptonomicón, de Neal Stephenson, que en español, a diferencia de la edición en inglés, ha salido en tres tomos llamados: Criptonomicón I, El Código Enigma, Criptonomicón II, El Código Pontifex y Criptonomicón III, El Código Aretusa.
Sigue debatiéndose, a más de 10 años de publicado este libro, si pertenece o no al género de Ciencia Ficción pero yo creo que sí, que es uno de los mejores ejemplos de esta disciplina ya que a pesar de incluir personajes históricos (como Alan Turing, Douglas MacArthur e Isoroku Yamamoto), tiene una buena dosis de personajes ficticios, de situaciones absolutamente irreales y aunque sucede simultáneamente en dos momentos a la vez, ambos son absolutamente inexistentes y plantean, de hecho, una realidad alternativa. No solo una situación ficticia, sino una torcedura demasiado grande en la historia como para que encaje en las novelas históricas, en las obras de simple ficción o, incluso, en el cada vez más popular género de conspiraciones y criptografía, estilo Dan Brown.
Derek era un chico inteligente de 21 años, quien obtenía excelentes notas y pensaba estudiar leyes, pero una de sus peculiaridades era que no tenía en muy alta estima los cinturones de seguridad. Escribió un ensayo para el periódico escolar llamándolos “intrusivos y ridículos” y argumentando que si él quería ser uno de esos tontos que coquetean con la muerte, debería permitírsele.
Era un buen chico, que ayudaba a sus compañeros menos aventajados en los estudios y que había obtenido reconocimiento por las autoridades escolares por estos esfuerzos.
Pero obtener buenas notas y tener sentido común no es lo mismo…
Divinidad originaria probablemente de Arcadia. Es el protector de los rebaños, calificativo que emana claramente de su propio aspecto: Cabeza con una sonrisa burlona animalesca, dotada de cuernos, cuerpo cubierto de pelo y patas de macho cabrío, con pezuñas bífidas. Su comportamiento también atestigua su parentesco con los rebaños en general, y con los carneros en particular. Es velocísimo, incluso en los terrenos más escarpados y siempre anda en busca de aventuras sexuales con jovencitas y jovencitos, sin mostrar preferencia alguna y a quienes seduce con su música.
Hasta hace poco, se tenía la idea de que el consumo de vitamina D durante el embarazo incrementaba la posibilidad de defectos al nacimiento en el producto. Un grupo de investigadores de la Universidad del Sur de Carolina decidió investigar al respeto y reclutaron un grupo de 494 mujeres embarazadas a quienes les dieron dosis diarias de 200 UI, 2,000 UI y 4,000 UI de esta vitamina. El resultado fue que no hubo, en ninguno de los grupos, malformaciones congénitas, y aquellas mujeres que tomaban 4,000 UI de Vitamina D tenían menos probabilidad de sufrir un parto prematuro o de padecer infecciones.