Asesinos Seriales: Thierry Paulin y Jean-Thierry Mathurin

by Andrés Borbón on 26 April, 2010

in Asesinos Seriales

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Conocidos como “Los Asesinos de Ancianas” y “Los Monstruos de Montmartre”, estos dos hombres aterrorizaron a las parisinas entradas en años en el distrito de Montmartre de 1984 a 1987.

Paulin, un nativo de Guyana, era un travesti negro adicto a las drogas con un cabello teñido de color platino. Su amante, Mathurin, era un mesero de la isla caribeña de Martinica, quien fue posteriormente hallado culpable de complicidad en nueve de los 21 asesinatos sádicos cometidos por el asesino travesti.

La primera víctima fue Anna Barbier-Ponthus, de 83 años, a quien hallaron atada, amordazada y golpeada hasta la muerte el 5 de octubre de 1984. El 9 de octubre, los bomberos descubrieron el cuerpo de Suzanne Foucault, de 71 años. Estaba atada con cable eléctrico y golpeada brutalmente en su apartamento del Boulevard de Clichy.

(Continúa tras el salto)

Confirmando las sospechas de la policía de que un asesino serial estaba depredando en mujeres mayores en el distrito de Montmartre, el 7 de noviembre Alice Benaïm, de 84 años, fue hallada muerta en su apartamento. El día siguiente, se encontró el cuerpo de Marie Choy, de 80 años, en el departamento de al lado. Fue atada con alambre de acero y forzada a beber sosa cáustica antes de que la golpearan hasta morir. Un día más tarde María Mico-Diaz, de 75 años, fue encontrada también atada, amordazada y casi partida en dos por 60 puñaladas.

Las similitudes de los casos fueron rápidamente reconocidas por la policía. Todas las víctimas era mujeres de edades entre los 60 y los 95 años, que vivían solas en Montmartre. En todos los casos, el ataque se produjo al momento de abrir la puerta cuando regresaban del mercado. Dentro de sus apartamentos, las mujeres fueron torturadas, atadas con cables eléctricos, amordazadas, golpeadas, estranguladas, apuñaladas o asfixiadas hasta la muerte. Las casas eran después saqueadas en busca de dinero y otros objetos de valor.

La policía parisiense, agobiada por las exigencias públicas y los ciudadanos aterrorizados, hicieron una redada y arrestaron a 60 drogadictos y conocidos pervertidos con la esperanza de resolver el caso. Mientras tanto, Paulin y Mathurin dejaban París y se dirigían a Toulouse donde vagaron en clubs gays, consumieron toneladas de cocaína y terminaron separándose tras una pelea.

De vuelta en París, Paulin golpeó seriamente a su distribuidor de drogas quien trató de engañarlo. El hombre llamó a los policías y Paulin fue arrestado y sentenciado a 16 meses de prisión. Aún cuando las autoridades tenían huellas parciales de Paulin en varias de las escenas del crimen, no fueron capaces de ligarlo con la cadena de muertes que asoló Montmartre.

En 1987 fue liberado por buen comportamiento y regresó a las calles distribuyendo drogas. Comenzó a usar aretes y a teñirse el cabello de rubio platinado. Para noviembre de ese año reinició la matanza de ancianas a su acelerado ritmo habitual. El fin de semana de su cumpleaños número 24 mató a tres mujeres. Otra, a la que dejó por muerta, fue capaz de dar a la policía la descripción de su asaltante.

Obviamente, un hombre negro con cabello rubio platinado y aretes no fue difícil de encontrar. El 1º de diciembre, un policía lo reconoció en la calle y lo arrestó. Una vez en custodia, Paulin se apanicó y señaló a su antiguo compañero Jean-Thierry Mathurin como cómplice.

Mientras se encontraba en la cárcel de Fleury-Mérgois, Paulin se sentía como una estrella. Coleccionó cada recorte de periódico acerca de él y se los mostraba a los otros reclusos. Paulin sabía que tenía SIDA desde 1985. El 10 de marzo de 1989, su salud comenzó a empeorar. Murió la noche del 16 de abril de complicaciones relacionadas con el SIDA. Su juicio nunca se concluyó, así que no pudo hallársele culpable de los crímenes que cometió. Sin embargo, no cabe duda de que en la mente de las autoridades francesas él era el “Monstruo de Montmartre”.

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