Podría decirse que se trata de una cápsula chismosa, que tiene un microchip y una antena y que se activa cuando el paciente la ha ingerido. La antena, hecha de nanopartículas de plata, no es tóxica, y el microchip, del tamaño de un punto, pasa por el tracto digestivo y es excretado. Al ser tragada, esta cápsula envía una señal a un receptor y el inventor, Rizwan Bashirullah, dice que pronto no requerirá que el paciente lleve ningún aparato consigo. Esto evita que el paciente olvide tomar su tratamiento o que haga trampa, las causas más comunes del fallo en los tratamientos.
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