Cuando se trata de la tecnología (así como de otras adicciones) siempre sucede lo mismo: Son pocos los que lo aceptan. Los adictos son los otros. Uno usa aquello para relajarse, para ser más productivo, como un hobbie, y la frase “puedo dejarlo cuando yo quiera” siempre sale a flote.
Algunos tecnoadictos dirán: No me importaría vivir en una isla desierta si hay una computadora, conexión a internet y FedEx para recibir los envíos de mis nuevos gadgets. Je, je.
La caricatura es de Brian, el genial creador de Chuck & Beans, traducida por un servidor (me refiero a mí, no a un servidor web, ¿eh?)



