Alicia en el país de la maravillas, de Tim Burton

by Andrés Borbón on 10 March, 2010

in Arte, Literatura, Opinión

alicia en el pais de las maravillas 1

Acabo de ver Alicia en el país de las maravillas, la más reciente película de Tim Burton. Y la vi en 3D, aunque imagino que la versión en dos dimensiones habría sido igual de buena pues, desde mi punto de vista, no explota esta tecnología al nivel en que lo hace Avatar.

Ha sido una larga espera. Recuerdo que puse una entrada en diciembre del 2007 anunciando que Tim Burton dirigiría esta película, la cual finalmente se estrenó en México el viernes pasado (5 de marzo del 2010).

Como siempre, Tim Burton se toma sus libertades con la historia de Caroll, uno de mis libros favoritos de todos los tiempos. En vez de una Alicia niña, nos presenta a una adulta (o por lo menos a una adolescente en edad de casarse) y mezcla historias de Alicia en el país de las maravillas y de A través del espejo. El sombrerero, interpretado por Johnny Depp, está un poco menos loco que el del libro (tal vez no usaba tanto mercurio en la fabricación de los sombreros), pero la oruga está genial, aunque el gato de Cheshire me decepcionó un poco (en mi imaginación era francamente tétrico). La que está impresionante es Helena Bonham Carter como la reina roja y qué decir de Anne Hathaway, que queda perfecta en su papel.

El costo exorbitante de esta película (200 millones de dólares) fue bien utilizado. El maquillaje, el vestuario y los efectos especiales son geniales, aunque extraño un poco el oscuro ambiente al que nos tenía acostumbrados Burton.

Lo malo de haber leído el libro al menos tres veces es que constantemente estuve comparando las versiones, y quedé un poco decepcionado con las mutilaciones, las añadiduras y los cambios. Sin embargo, sigo pensando que es una película imperdible, genial y que ningún amante del cine debería perderse.

No recuerdo quién me prestó el libro de Alicia, pero sí que comencé a leerlo alrededor de las 8 de la noche. Tendría unos 16 años cuando eso sucedió y al día siguiente tenía clases, pero comencé a leer y no pude detenerme. Terminé el libro justo a tiempo para salir de casa y llegar a la escuela. Aquél día no puse atención a nada, ya que el libro seguía sucediendo en mi mente, que se quedó atrapada dentro del cuento de Caroll (y probablemente continúa ahí).

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