No voy a retractarme. Lo digo y lo sostengo: Eres estúpido.
La buena noticia es que todos lo somos; lo tenemos que ser. Hace unos momentos, mientras preparaba una jarra de agua de jamaica y revolvía el contenido con una cuchara, me di cuenta de que para sobrevivir y para ser felices debemos ser estúpidos la mayor parte del tiempo. Y antes de preparar la bebida estuve 50 minutos haciendo ejercicio en una escaladora. Y antes del ejercicio me dediqué a borrar el spam de mi cuenta de correo electrónico. Cosas estúpidas, rutinarias, intrascendentes.
Pero no me siento estúpido escribiendo estas palabras. Pongo mi empeño y me esfuerzo, borro y rehago las frases, pienso y medito, me retracto y continúo. Tampoco me sentí estúpido cuando le di un beso a la mujer que amo y le deseé un buen día porque puse mi corazón en ello y tampoco pienso que los lectores que hayan llegado hasta este punto de la entrada estén haciendo algo estúpido, porque tal vez coincidan conmigo en que no importa el volumen de cosas tontas que debamos hacer durante el día, siempre habrá la posibilidad de hacer algo creativo, único, de poner todo nuestro amor, voluntad e ingenio en acción y conseguir que el día no pase en vano.
Esta entrada es, tal vez, lo único no-estúpido que haré durante el día y te la dedico a ti, entrañable lector de este blog.
Otros Artículos Relacionados



