Un invento algo tétrico pues, a menos que yo sea un individuo totalmente atípico, todo lo que tiene que ver con entierros, ataúdes y la correcta (o incorrecta) forma de disponer de los restos humanos me parece algo desagradable.
Sin embargo, la industria funeraria siempre ha sido una de las más florecientes del mundo pues una cosa es cierta: Las personas jamás dejaremos de morirnos, así que hay quienes tratan de aprovechar esta coyuntura y ganar algo de dinero antes de que suceda lo improbable y alguien descubra la forma de hacernos inmortales.
Este invento no podría ser más simple: Se mete el cadáver en un ataúd con forma de tornillo y se le introduce en la tierra haciéndolo girar (atornillándolo, literalmente). El cuerpo queda de pie, pero honestamente no creo que se reciban muchas protestas por esto y en los panteones se ahorrarán mucho espacio.



