Daniel Tate, de 11 años, un chico de la Gran Bretaña, estaba buscando grillos entre el pasto cuando vio algo color de rosa y se agachó para recogerlo.
Y resultó que era un grillo.
El insecto, de un intenso color rosa, es un grillo normal y casi adulto. Los expertos le echaron un ojo y parece saludable. Su color, probablemente, se debe a una mutación y existen ciertas probabilidades de que si se reproduce tenga algún grillito rosa como él.
Sería todo un espectáculo ver un campo con decenas (o cientos) de grillos rosas saltando de un lado a otro, aunque imagino que un color tan notorio no será bueno para ellos, que podrían ser víctimas más fáciles de las aves y de otros animales que se alimentan de ellos.
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