Según Wikipedia, la Ley del Talión se refiere a un principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido. De esta manera, no solo se habla de una pena equivalente, sino de una pena idéntica. La expresión más famosa de la ley del talión es “ojo por ojo, diente por diente” aparecida en el Éxodo veterotestamentario.
Históricamente, constituye el primer intento por establecer una proporcionalidad entre el daño recibido en un crimen y el daño proporcional en el castigo, siendo así el primer límite a la venganza.
Como sabemos, el código de Hamurabi (año 1792 a. C.) se basa en buena parte en la ley del talión y tiene reglas muy específicas.
Por ejemplo, si un arquitecto construyó una casa y esta se derrumbó, matando a su dueño, el arquitecto deberá morir también, pero si la víctima fue el hijo del dueño, quien deberá morir será el hijo del arquitecto. En el caso de un hijo que golpea a su padre, se le cortarán las manos al agresor.
En el caso de las penas menores, la reparación del daño podía hacerse mediante algún pago en especie
Sin embargo, en algunos países musulmanes la ley del talión aún se encuentra vigente.
imagen: Alberto Montt




