A primera vista, estas modelos con cabeza de muñeca pueden parecer extrañas, pero viéndolas más detenidamente resultan aterradoras: Enormes, monstruosas, con sus soñolientos ojos y esas facciones congeladas, muertas, inmutables.
De tenerlas enfrente, me acobardaría inmediatamente y cerraría los ojos, desviaría la mirada, saldría corriendo o, simplemente, me pondría a escribir una entrada sobre la horrenda experiencia de los adefesios que nos regala la vanguardia de la moda.
Por supuesto que también podría sacar mi espada láser de caballero jedi y decapitarlas una por una.
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