(19 de marzo del 2002, Ohio, EU)
El jefe de policía de un condado en Ohio hizo una llamada por radio a la estación, diciendo que se encontraba herido, y que el agresor había conseguido huir.
Según el agente de la ley, estaba por bajar del auto para levantar una infracción cuando el sujeto le disparó, haciendo un orificio en el parabrisas de su auto. Luego, bajó del vehículo y recibió un disparo en la pierna.
Las fuerzas del orden se pusieron en movimiento con gran agilidad y a pesar de que el sheriff había descrito perfectamente a su atacante, pronto el que se sentó en el banquillo de los acusados fue el policía mismo.
Resulta que estaba en su patrulla cuando accidentalmente disparó su rifle y perforó el parabrisas del vehículo. Luego, apenado por su estupidez, llamó a la estación y mientras lo hacía comenzó a disparar, para hacer creíble su versión, con tan mala suerte que en ese momento se dio él mismo un tiro en la pierna.
No murió, pero ciertamente puso en peligro su vida, y quedó en ridículo, dándonos de qué reir por muchos años.
Premio Darwin: Denegado
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Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.



