
Resulta ya un lugar común poner en tela de juicio la inteligencia de la heredera de una de las cadenas de hoteles más grandes del mundo… ¡Pero es que no para de dar motivos!
Ahora resulta que la millonaria modelo, actriz y cantante (¿debo ponerlo entre comillas?) creía que Santa Claus era real hasta los 16 años. Eso dice ella, por lo menos, aunque me parece difícil creer tanta… ingenuidad.
En lo personal, descubrí que el rubicundo gordo explotador de enanos no existía cuando tenía 5 años. La mala fortuna o el descuido de mis padres me hizo hallar los obsequios en un armario que usábamos poco y que yo utilizaba para esconderme cuando jugaba a “las escondidillas” con mis hermanos. Se me pusieron los ojos como platos cuando vi el lugar lleno hasta el tope de regalos.
Como resulta obvio, corrí a avisarle del descubrimiento a mi madre, y planeaba comunicar también el hallazgo a mis hermanos pero ella me disuadió sutilmente: “Si les dices, no habrá regalos para ti”.
Bocón como soy, esperé a que Santa Claus dejara mis regalos al pie del arbolito de Navidad y, una vez en posesión de ellos, comuniqué la noticia a mis tres hermanos. Unos me creyeron y otros no pero, eso sí, recibí un buen regaño cuando mis padres se enteraron que había regado la sopa. Je, je.
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