
¡Como si el chocolate no fuera suficientemente peligroso por sí mismo!
A alguien (una mente perversa y siniestra) se le ha ocurrido hacer armas de chocolate. No explotan, ni disparan balas letales, pero esos kilitos de más son mortíferos.
Hay pistolas, balas y granadas… ¡todo un armamento hipercalórico!



