Este animal, cuyo nombre científico es Birgus latro se llama también cangrejo de los cocoteros porque sube a las palmeras y se alimenta de los cocos, abriéndolos con sus fuertes tenazas (¡no intenten estrecharle la mano!).
Es el artrópodo más pesado conocido, un crustáceo que puede medir unos 40 cm y con patas de más de un metro y que pesa cuando es adulto hasta 4 kg, aunque hay descripciones en la literatura de especímenes de 1.8 metros de longitud en el tórax y hasta 14 kg de peso.
Es un cangrejo terrestre, y a pesar de que tiene estructuras semejantes a las branquias, éstas no le sirven para respirar en el agua.
Es famoso por “ladrón”, ya que tiende a robar objetos brillantes como cucharas, anteojos, joyería y piezas de cerámica. Se alimenta principalmente de cocos e higos, pero en época de carestía puede consumir casi cualquier cosa: Hojas, frutos en descomposición, cadáveres de animales u otros seres más lentos que él, como las tortugas o, en algunos casos, ratas.
El cangrejo de los cocoteros vive principalmente en las tierras colindantes con el Océano Índico y el Pacífico Occidental.
Hace unos meses, publiqué una entrada sobre lo que había sucedido con Blanca Nieves después de conocer al príncipe y he aquí que Criss :), una asidua lectora y ávida comentarista del blog, me envió las fotos de lo que había sucedido con las otras princesas, pero estuve procrastinando para publicarlas. Je, je.
Bueno, pues he aquí seis fotos más de la misma serie… finalmente.
Por supuesto que enviar de vez en cuando un mensaje de texto no nos hará ningún daño. Sin embargo, el abuso de esta actividad puede ser perjudicial y provocar dolor y lesiones en cuello y hombros.
Estos son los hallazgos preliminares de la profesora Judith Gold, quien dirige el Laboratorio de Ergonomía y Fisiología del Trabajo en el Colegio de Profesiones de la Salud y Trabajo Social de la Universidad de Temple, en Filadelfia.
Gold dice que las lesiones provocadas por enviar demasiados mensajes de texto se deben a la postura que se adopta durante dicha actividad: Los hombros y la espalda rígidos y el cuello flexionado, una postura muy similar a la de las personas que se encuentran frente a una computadora y que puede desembocar en lesiones en estas estructuras y en las manos. Sin embargo, y aunque el estudio aún no ha sido concluido, Gold sugiere que las lesiones en los heavy-texters tienen características únicas que los diferencian de quienes usan un teclado de computadora, principalmente porque para dicha actividad suelen usar los pulgares más que cualquier otra parte de la mano.
La mayor parte de los que utilizan los mensajes de texto preferentemente tienen entre 18 a 21 años (aunque yo diría que comienzan desde mucho antes) y este sector es el que tiene las mayores probabilidades de desarrollar lesiones a largo plazo si no mejora la ergonomía de los teléfonos celulares.
Es sabido que las cucarachas pueden morir si quedan boca arriba, pues son incapaces de girar y quedar nuevamente de pie (¿o es una leyenda urbana?), pero nunca he visto una tortuga que no pueda darse la vuelta. He tenido algunas, como muchos de los lectores, pero aunque las he visto darse la vuelta, es difícil apreciar el fenómeno claramente por la velocidad con que mueven las patas.
En esta secuencia de fotos, se ve claramente cómo lo consiguen, y me parece que en la tercera imagen, incluso, se apoyan en el pico para dar el empujón final y quedar nuevamente en sus cuatro patas.
Navegando por De un Plumazo me encuentro este excelente video que reproduce una de las escenas más famosas de Matrix, pero recreándola con figuras de Lego mediante la técnica de Stop-Motion. Seguramente reconocerán el fragmento sin la menor dificultad, ya que se trata de una de las secuencias más famosas no sólo de la trilogía de los hermanos Wachowski, sino del cine de ciencia ficción en general. Según leo en la entrada, el video, de poco más de un minuto, tardó en producirse 440 horas, una monstruosidad, aunque los resultados valen la pena, como podrán verlo si deciden darle “Play” al reproductor.
Tal como lo pinta Alberto Montt en su cartón, parece que hay un gran procrastinador que nos pasó a joder la existencia a unos cuantos. Si tan sólo no se hubiera detenido tras el sexto día, habría tenido un poco más de tiempo para enderezar la creación, que honestamente le ha quedado bastante mal a su autor.
Siempre me han impresionado las esculturas hiperrealistas, ésas que representan al ser humano con tal fidelidad que nos hacen dudar que se trate de personas vivas o de una creación plástica. A veces, sólo el tamaño nos da una pista sobre su origen, pero en ocasiones ni esto ayuda y es necesario acercarse, oler y, si es posible tocar para corroborar que no hay vida en estos espejos de la realidad. [SEGUIR LEYENDO]