Definitivamente, un futbolista así le haría mucho bien a la selección nacional de futbol, sobre todo cuando llegue la hora de tirar los penales, donde somos especialistas en fallar.
Un artículo que se remonta a 1930, y que fue publicado en el Cleveland Plain Dealer, narra la muerte de un trabajador de la construcción quien trabajaba en un edificio. Había un bloque de concreto que debía encajar en una de las zonas de metal, y éste pendía de una soga. Normalmente, se requerirían al menos dos hombres para asegurarse que el bloque de 150 kilogramos bajara suavemente y encajara bien, pero éste impaciente hombre no quiso esperar a que alguien lo ayudara, así que simplemente cortó la soga y el bloque cayó en donde debía… el único problema es que había otro trabajador debajo, quien murió instantáneamente.
Si, como yo, no han tenido la oportunidad de visitar Inglaterra para admirar la famosa zona arqueológica de Stonehenge, por lo menos podemos dar un pequeño paseo virtual por esta zona mediante Google Street View, que nos permite dar una vuelta por los alrededores a nuestro antojo, algo que disfrutarán más si lo hacen a pantalla completa.
Un verdadero milagro de la tecnología… o por lo menos eso me parece a mí.
Este video lo vi hace unos días, pero fue retirado debido a una reclamación de copyright. Tras mucho buscar, finalmente encontré una copia en YouTube, la cual probablemente retirarán pronto. Espero que alcancen a verlo antes de que esto suceda, ya que es la mejor recreación mediante la mímica de lo que sucede cuando explota un bomba atómica que he visto.
Un experimento del que seguramente muchos de ustedes ya habrán escuchado hablar pero, bueno, una cosa es oírlo y otra verlo con nuestros propios ojos.
Lo único que se necesita es glicerina, una botella y un vaso, ambos de cristal.
El truco es muy sencillo: Dado que la densidad de la glicerina y el vidrio son semejantes, no hay refracción de la luz, por lo que los bordes del recipiente se pierden.
Es bien sabido que para muchas mujeres, el olor de un bebé es irresistible.
Bueno, pues no sucede lo mismo con los hombres.
Según un estudio realizado en 4,000 británicos, para los hombres el olor del tocino (7º) y de la gasolina (12º) es mejor que el de un bebé (18º).
Tanto para hombres como para las mujeres, los 3 mejores olores (con una pequeña diferencia en el orden) fueron: El pan recién horneado, las sábanas limpias y el pasto que acaba de ser cortado.