Visto de esta manera, el legendario Snoopy no parece muy cómodo en el techo de su casita. Me da la impresión de que en cualquier momento va a caer y se romperá la crisma, por no hablar de lo ridículo que se ve en esa posición y lo improbable de que un pajarillo esté posado en su abdomen.
He ahí parte de la genialidad de Charles Schultz: Hacernos creer en una situación altamente improbable y transformarla no solo en parte del imaginario popular de nuestra generación, sino atreverse con una idea descabellada y convertirla en una verdad compartida por millones de personas, entre las que me incluyo.
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