Una mujer china de 27 años de edad, en un intento por engañar a las autoridades migratorias japonesas, se hizo trasplantar las yemas de los dedos de una mano a la otra, con la finalidad de que sus huellas digitales no coincidieran con los registros. Bueno, en realidad sí coincidían, pero las huellas de la mano izquierda estaban en la derecha, y viceversa.
No es el primer caso en que las huellas digitales son cambiadas de esta manera, y estoy seguro que no será la última. Lo que se me hace curioso es que algunas personas lleguen a esos extremos, obligando a que los trámites en el área de inmigración de algunos países sean cada vez más rigurosos y molestos.



