Por supuesto que enviar de vez en cuando un mensaje de texto no nos hará ningún daño. Sin embargo, el abuso de esta actividad puede ser perjudicial y provocar dolor y lesiones en cuello y hombros.
Estos son los hallazgos preliminares de la profesora Judith Gold, quien dirige el Laboratorio de Ergonomía y Fisiología del Trabajo en el Colegio de Profesiones de la Salud y Trabajo Social de la Universidad de Temple, en Filadelfia.
Gold dice que las lesiones provocadas por enviar demasiados mensajes de texto se deben a la postura que se adopta durante dicha actividad: Los hombros y la espalda rígidos y el cuello flexionado, una postura muy similar a la de las personas que se encuentran frente a una computadora y que puede desembocar en lesiones en estas estructuras y en las manos. Sin embargo, y aunque el estudio aún no ha sido concluido, Gold sugiere que las lesiones en los heavy-texters tienen características únicas que los diferencian de quienes usan un teclado de computadora, principalmente porque para dicha actividad suelen usar los pulgares más que cualquier otra parte de la mano.
La mayor parte de los que utilizan los mensajes de texto preferentemente tienen entre 18 a 21 años (aunque yo diría que comienzan desde mucho antes) y este sector es el que tiene las mayores probabilidades de desarrollar lesiones a largo plazo si no mejora la ergonomía de los teléfonos celulares.



