Hay personas que están decididas a quitarse la vida y este es el caso del francés Jacques LeFevrier, quien al parecer planeó cuidadosamente su muerte y trató de no dejar nada al azar.
En primer lugar, subió a un acantilado y ató una cuerda a su cuello, mientras el otro extremo quedó fijo en una gran roca.
En segundo lugar, bebió veneno.
En tercer lugar, se incendió la ropa
En cuarto lugar, se arrojó al precipicio con una pistola en la mano y trató de dispararse en la sien.
Pero algo salió mal…
La bala no le dio en la cabeza, sino que alcanzó la soga y la cortó limpiamente. LeFevrier cayó al mar, lo cual apagó las llamas de su ropa. Tragó enormes cantidades de agua, lo cual le hizo vomitar el veneno.
Finalmente, un pescador lo rescató y lo llevó a un hospital… ¡donde murió de hipotermia!
No estoy seguro de que se trate de un verdadero Premio Darwin, pero hay que admitir que es un candidato viable. Su muerte, finalmente, no fue por estupidez, sino por exceso de planeación (y por mala puntería), aunado a un poco de mala suerte. Tal vez lo estúpido del caso es que no haya elegido un método más fiable y menos elaborado (mientras más factores intervienen, mayores la posibilidades de que algo salga mal).
Premio Darwin: No Concedido
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Los premios Darwin se otorgan a las personas lo suficientemente estúpidas como para morir en situaciones de riesgo provocadas por su poca inteligencia, pero cuya eliminación del mundo de los vivos impide que los genes de su estupidez se sigan transmitiendo.
Enlace enviado por Paco DRope… ¡Muchas Gracias!
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