Este texto me lo envió el buen Ben (El Signo de la Espada) hace ya un buen tiempo pero, no sé por qué, lo había guardado en el baúl de los posts pendientes y ahí se quedó, quieto y aparentemente exánime hasta que, de pronto, me saltó a los ojos y me conmovió hasta las lágrimas. Llámenme sensiblero, pero sólo después de leerlo.
¡Gracias Ben!
Solo en el amor podemos verificar distancia respecto al mundo. En brazos de la mujer, el corazón se somete al instinto, pero el pensamiento vaga alrededor del mundo, fruto enfermo del desarraigo erótico. Y, por ello, de la efervescencia sensual de la sangre se alza una protesta melódica y desgarradora que no siempre somos capaces de distinguir, pero que está presente en el intervalo de un destello recordándonos de paso lo eternamente frágil que es el placer. De lo contrario, ¿cómo podríamos alcanzar en cada beso la muerte rosada, mientras agonizamos envueltos de abrazos?
¿Y cómo mediríamos la soledad si no nos miráramos en los ojos extraviados de la mujer? Porque a través de ellos se ofrece a sí mismo el espectáculo de su infinito.
E. M. Cioran, El Ocaso del Pensamiento
















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No te llamaré sensible, te llamaré chillón, jeje. XD
Que bonito fragmentos nos regalan, Ben y Andrés, y es que el amor es lo que mueve al mundo, lo que nos hace humanos, lo que nos hace sentir vivos!!
Y yo, hoy estoy más viva que nunca!!
Love is in the air!!!
Mayricienta:
Sí, soy cursilón (y chillón). Je, je. ¡Qué gusto leerte tan contenta!
ENOOORME… APLAUSOS!!! ¡Cioran, Ben y Andrés, gracias!
Entonces llamenme también sensiblera, amante del amor por convicción, me fascino este breve texto, son de los que te dejan con ganas de seguir leyendo.
En el estado ordinario de conciencia oscilamos siempre entre el pasado y el futuro, en la abstracción ilusoria de un yo que se encuentra separado el presente, de un yo fabricado por la memoria y que por causa de esta misma fabricación abre un intervalo insalvable entre el presente y la experiencia del yo. Este yo “vive” en una realidad ilusoria que interpreta como genuina pero que es artificial.
Por otro lado, el cuerpo se encuentra asentado en el presente, no hay distancia entre uno y otro, son un sólo fenómeno; y es cuando la mente cesa en su monopolio del yo que conocemos la verdadera realidad, es cuando nos encontramos realmente vivos, como ocurre en el amor o en la meditación.
Una llamada de atención para poner la mente en donde el cuerpo esta.
Bien, pero cómo se hace eso? intentarlo es perderlo…
Talementes:
¡Exacto! He ahí le genialidad del trozo de Cioran… no hay solución posible a este dilema.
Muy buen fragmento, aunque a veces no aplique.
Verificar la distancia respecto al mundo, gracias al amor… es tan… poético. O como diría Herman Hesse: una insignificancia basta, y nace un destello.
Cuetzapallin, la respuesta es SN… T SN :P
jajajajajajjajajajaja… Arita: buenísimo, no me lo imaginaba!!
Sensible !!!!!
Master, pensé que jamás lo publicarias por considerarlo extenso, pesado y quizás hasta medio pasado de lanza. Gracias por publicarlos y gracias a los demás comentaristas por comentarlo.
Y la neta es que no podrías haberlo publicado en mejor momento que este, te lo agradezco mucho
Ben:
Bueno, es que a veces soy lento para publicar lo que me envían, pero si vale la pena lo publico, tarde o temprano.
Igual te lo agradezco, Andrés. Muchas gracias
Que forma tan bella de expresarse del amor… me encanto leerlo, en estos dias melancolicos…
Que precioso le expresa Cioran, es que el amor es mágico, embeleza, nos transforma; en este escrito se da con una perspectiva masculina, pero es recíproco es que con el amor latiendo en los corazones esos dos seres se mezclan, se fusionan y ya no nos dos si no uno. Me uno al club de los sensibleros.
De hecho si es bastante conmovedor… nada de sensiblero!
Me dejo una muy indescriptiblemente agradable sensación…
A través de la meditación es posible, hacer sin hacer, wu wei, mushotoku…