Siempre me he preguntado por qué la tradición en los cuentos de hadas menciona a la hermosa doncella que debe besar a un repugnante sapo para que éste se convierta en príncipe y la haga feliz (léase millonaria) el resto de su vida. ¿Será tal vez una alusión a las repugnantes cosas que una mujer debe hacer para mantener a un hombre acaudalado?
Tal vez si lo viéramos de forma más romántica querría decir que todo hombre es un sapo si nunca ha recibido un beso de amor, o que el amor transforma en príncipe hasta al individuo más miserable.
Sea como fuere, la metáfora tiene muchas interpretaciones, pero a alguien se le ha ocurrido que en vez de besarlos hasta encontrar al príncipe azul, más vale disecarlos, hacerlos bolsos de mano, venderlos y hacerse millonaria sin necesidad de intermediarios. Je, je.



